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25/5/15

Mi Musa. Capítulo 2º:



Sinopsis: Germán Arrallán es un afamado novelista obsesionado
 con la protagonista de sus novelas, tanto, que hasta tiene alucinaciones con ella.
hasta que un día, en un desafortunado encuentro
da con ella en carne y hueso.




Capítulo 2º:

–Germán, no te quites las vendas de los ojos. Aun no estás curado del todo –esas suaves manos le impidieron destaparse los ojos, dejándolo algo confuso.
–¿Pe... pe... pero qué…? ¿Quién eres?... ¿Qué pasa?

Su innato tartamudeo cuando se ponía nervioso hizo acto de presencia, confirmando que estaba bastante nervioso ante este insólito hecho. Intentó levantarse, y las mismas manos lo empujaron delicadamente para impedírselo. Entonces se dio cuenta de que no estaba en el sofá de su despacho, sino en una cama, bastante incómoda, por cierto.

–Nada cielo, no te preocupes, estás en buenas manos.
–¿En buenas ma... manos? ¿Qué…?
–¡Shhhhh! Calla amor o despertarás a los demás heridos.

Un sedoso dedo envuelto en su fragancia de rosas y jazmín, con un toque de vainilla, se posó dulcemente sobre sus labios, acallándolos, repasando con la yema su contorno.

–Tenemos un ratito antes de que despierten de la siesta, ¿no te gustaría aprovecharlo?
Esa voz, tan sensual, era exactamente igual a la que en su imaginación le había puesto a su musa. ¿Acaso… sería ella?
–¿In... Ingrid? ¿Eres tú?,... ¿Mi, mi musa?
–Claro tonto, ¿Quién si no?

18/5/15

Mi Musa. Capítulo 1º:

Como lo prometido es deuda, aquí os dejo sin más espera un trocito de Mi Musa.
 Iré subiéndola poco a poco, conforme pueda ir escribiendo.
Espero os guste.



Sinopsis: Germán Arrallán es un afamado novelista obsesionado
 con la protagonista de sus novelas, tanto, que hasta tiene alucinaciones con ella.
Hasta que un día, en un desafortunado encuentro
da con ella en carne y hueso.


 Capítulo 1:

Mientras le daba la última calada al cigarrillo, sentado ya en su sitio delante del teclado y con el documento aun inmaculado; Germán intentaba pergeñar el hilo narrativo de la historia. El personaje principal lo tenía, era ella, su musa. Ella siempre acudía a su mente en cuanto quería escribir algo. Y siempre era ella, la pusiera en la época que la pusiera, en las circunstancias que la pusiera y con el nombre que fuera. Daba igual, era ella siempre. El personaje masculino sí que variaba en cada historia, aunque se lo imaginara en su cabeza siempre con su cara, perdiendo el culo por ella en todas las situaciones posibles.

Y ahora Joan, su editor, le había hecho un nuevo encargo ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Un romance entre un soldado herido en el desembarco de Normandía, y la enfermera que lo cuidaba, un típico de la novela y cine románticos. Pero a Joan le apetecía verlo desde su perspectiva, pues el estilo romántico, profundo, con ese toque sensual que a las amas de casa encanta, y todo aderezado con un toque andaluz; era lo ideal para sacar de cara a las navidades una nueva obra del genial Germán Arrallán, un apasionado escritor capaz de plasmar esa pasión en cada escrito. Todo un maestro en unir pasión y escritos en unas cuantas hojas mecanografiadas.

Al aplastar la colilla en el cenicero que tenía en la mesita auxiliar, le vino la deseada inspiración, siempre de manos de su musa particular:
El soldado,… David Sunfish, un apuesto muchacho joven de algún recóndito estado de Norteamérica, había sido herido en diversas partes del cuerpo y la cara con la metralla de una granada de mano, y había perdido temporalmente la visión,… ¡Sí! Le gustaba esa trama. Y entonces aparecería ella, con una voz más que sensual, con cierto matiz lujurioso dependiendo de las palabras que fuera pronunciando, y sobre todo haría destacar un fuerte lazo de unión con el soldado creado por ella al recordarle a alguien de su pasado. Le iba gustando la historia. A él le volvería loco esa voz, lo primero que percibiría de ella hasta que no recuperara la vista. Porque al ser su enfermera ese lazo de unión se iría estrechando a pasos agigantados, sin tapujos. E iría creando el romance a partir de esos lazos, matizando en todas las situaciones posibles esa creciente relación entre ambos.

Conforme la historia iba avanzando se la iba imaginando a ella, esta vez se llamaría… Agnes,… no, sonaba a mojigata, demasiado casta, y Germán buscaba una mujer que a través de su voz despertara fuego en el soldado.
Ingrid.
Buscaba para sus personajes nombres fáciles de recordar, a poder ser de dos o tres sílabas, llamativos y con personalidad propia. De siempre le ha gustado ese nombre, y no lo había utilizado nunca. Sí, Ingrid Lash, la enfermera Lash, un nombre más que sugerente, sobre todo para un muchacho asustado que nunca había ido más allá de su pueblo natal, herido, sin el sentido de la visión, y con un corazón en el pecho disponible para la primera damisela que hiciera méritos de ganárselo. Ella sería una misteriosa chica del extrarradio de Dublín, osada, siempre dispuesta para echar una mano, y todo aderezado por esa filosofía de vida de los irlandeses que tanto gusta.

Ahora ya sí podía cerrar los ojos e imaginarse en la cama de un hospital, con los ojos vendados, privado de la vista; y con ella, con Ingrid a su lado dándole todos los cuidados pertinentes para una pronta recuperación. No sabía cómo lo hacía, pero en cada historia que se sumergía con ella, las sensaciones eran tan vívidas al cerrar los ojos e imaginarla, que en muchas ocasiones se creía capaz de alargar la mano y tocarla.

17/5/15

Quinto aniversario

A principios de mes este blog cumplió cinco años de existencia. Y a pesar de que se me olvidó, y a día de hoy está más muerto que nunca, siempre lo tengo presente, junto con todas las maravillosas personas que he ido conociendo a lo largo de estos cinco años gracias a él.


En sus mejores tiempos se han hecho sorteos, concursos y demás con sus correspondientes regalos, en esta ocasión el regalos va a ser la oportunidad que tenemos de compartir, hoy, con cada persona que me lea, el momento. Celebrar que estamos vivos y que seguimos amando la palabra escrita sobre todas las cosas.
Y agradecida quedo por ello, a la vida misma y a ti  :)



Sigamos, pues, viviendo aquí y en los miles de mundos que tenemos a nuestro alcance, con la imaginación por bandera y la sonrisa en la cara; buscando ante todo esos pequeños momentos de felicidad que nos hacen nuestro paso por este planeta único a cada uno de nosotros. Y si la vida no nos sonríe, sonriamosle nosotros a ella  ;)